martes, 26 de febrero de 2013

Enero

Fuente: Nevasport

- Enero, Enerito ¿quieres venir a esquiar?

Era mi padre que muy despacito me tocaba el hombro y me hablaba bajito para no despertar a mis hermanas que roncaban como….locas. Abrí los ojos y vi que era de noche.

- Vale, voy contigo– le contesté pensando que no quería que fuera solito.

Una sonrisa enorme le iluminó la cara y salió despacio de la habitación.

Me levanté tiritando de antemano. Era el mes de Enero y habían caído enormes nevadas en Navacerrada y según él había que aprovechar  para disfrutar de “este magnífico deporte”.

Había sido un buen esquiador de soltero, pero desde que se casó, hacia muchos años no había vuelto a esquiar, hasta este año que su hermana le había regalado por Reyes un equipo completo. Era feliz, mi madre no tanto.

Me lavé, poco, y me vestí con la ropa inapropiada que tenia para estas ocasiones: pantalón vaquero, camiseta y un par de jerseys. Desayuné, poco, mientras le observaba moviéndose con agilidad, cogiendo naranjas de la nevera y chocolate.

- Listo el bote, dijo radiante, cogiendo su chaquetón de nieve nuevo.

No era la primera vez que hacíamos esta excursión a la nieve. Canturreaba mientras conducía y hacía de vez en cuando comentarios sobre la nieve, el campo, mis hermanos y mil cosas.

Yo era poco habladora entonces y me gustaba oírle contar  anécdotas. Ahora cuando escucho contar historietas y chascarrillos a mi hermano Sexto me acuerdo mucho de él.

Cuando llegamos me alquiló los esquís y las botas (él tenia las suyas preciosas y los esquíes nuevos) y nos dirigimos a las pistas caminando.

La pista que le gustaba a él era los Cogorros. Es una pista llena de pinos, cortita y llena de bañeras. Genial. Creo que ahora es un “fuera de pista”.

- Bueno Enero, quédate por aquí, yo me voy a ir un poco más lejos. – me dijo mientras enterraba las naranjas al pie de un árbol.

- De acuerdo papá. Mientras se iba me golpeé las manos para calentarlas y con gran torpeza me ponía los esquís.

¿Cuántas veces me caía? Las mismas que me levantaba. Desesperada unas veces y dolorida otras. Los chavales que pasaban por allí me decían  ¿estás bien?, ¿te ayudo? ¡haz la cuña!. Pero nadie me decía como demonios funcionaba ese “magnifico deporte”.

De vez en cuando aparecía radiante y me preguntaba: ¿Qué tal va todo? ¿Te estás divirtiendo? Muy bien, es estupendo, contestaba yo.

Al cabo de tres horas, cuatro visitas de mi padre, doscientas caídas y levantadas, tres amigos-ligones esquiadores, sudando como un pollo, mojada hasta los huesos, mi padre aparecía y decía : “estoy sanamente cansado”  .

Se le notaba exultante, volvíamos a casa contándome lo bien que lo había pasado, que se había encontrado con fulano y mengano y que volvería mientras hubiera nieve.

La familia nos esperaba a comer y mi padre feliz y hambriento contaba sus anécdotas mientras todos le escuchábamos comiendo un pollo asado propio de los domingos de la época.

No solo pasé ese día mas frío que un mono en Alaska, hubo muchos más y os lo contare otro día.  

9 comentarios:

  1. Mi padre también esquiaba, y decía que lo mejor de ese deporte era cuando te quitabas las botas.

    ResponderEliminar
  2. Tendrías un padre estupendo, y que te quería muchísimo.¡Que bonita historia!

    ResponderEliminar
  3. Pues yo tenía un Padre parecido, de vez en cuándo hacía lo mismo con mi Gemelo y yo, pero como eramos tan buenos estudiantes, nos dejaba por allí y alguna vez subimos la bola del mundo a patita (1 o 2), allí empezamos a fumar los primeros cigarritos de bisonte o celtas que mangabamos a mamá y a no se quién y de allí nos echaban los profes de esquí a los que nos acercabamos para poner la oreja y aprender a hacer la cuña.
    Misma situación diferente conclusión, "ODIO EL ESQUI"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si es por el frío, no hay que "extrapolar" el tema. Entonces estaba de moda el esqui alpino, pero nosotros eramos pioneros en el esqui de fondo y en el de travesía; nos subiamos de la Estación de Cotos a los remontes de las "Hollas" con la cruz a cuestas (literalmente se nos cruzaban los esquis en los hombros)y además subiamos a las Hollas de Cotos a "esqui pelao" (sin piel de foca),total para dejarnos caer a muerte, ni cuña ni coña.
      Lo malo del esqui ahora no es el deporte que no se hace, sino la masificación y las colas que se hacen;
      nada paradisiaco como en "Mi doble en los Alpes". Ahora hay una clonación de personal que cuando no se te cruzan tres con tablas de nieve, se te cruzan cinco trineos o dos despistados practicando raquetas, vamos que haces lo mismo que en la urbe pero en blanco

      Eliminar
  4. Dicen que es un deporte, que aunque te caigas mil veces, nadie se ríe de ti, bueno no solo dicen, lo ha vivido en mis propias carnes, un año me dio por aprender a esquiar, me caía una y otra vez, me levantaba muerta de vergüenza mirando de un lado a otro esperando que nadie me hubiera visto, hasta que me di cuenta de eso, de que nadie se fijaba en mi, y si lo hacían era para decirme que si necesitaba ayuda, me di cuenta de lo sana que era la gente que esquiaba y que bueno que era ese deporte, la pena fue que no me gusto y nunca mas intente practicarlo. Hoy ya soy mayor para hacer la cuñaaaaaaaaaaaaaaaa.

    ResponderEliminar
  5. ¿Que hubiera comentado Cantarina? Creo que a ella le gusta esquiar y hacer esquí nórdico. Seguro que le hubiera gustado está entrada !Que aparezca para contárnoslo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Querida, gracias por recordarme. Efectivamente yo adoro los deportes de invierno, aunque soy friolera, pero me abrigo bien, con ropa estilosa y no paso frio. Practico el esqui alpino y lo hago muy bien, tuve un profesora en Valdesqui que era una fuera de serie y ahora hago mis pinitos con el esqui nordico.
      El año que viene me ire a los paises nordicos a ver si monto en trineo con perros. Quizas no vuelva.

      Eliminar
  6. Hola,hola, Enero!!Soy SANDRO, ¿Te acuerdas de mí?
    Yo practico el snowboard,y si quieres te enseño, porque estoy seguro que tú serías muy buena.
    Aquí no tienes que dar la Vuelta María,ni tienes que hacer la cuña para frenar.No tienes el peligro de que con los bastones puedas hacerte daño o picar a alguno en los descensos.
    En el Snowboard todo es cuestión de cintura sobre la tabla.De flexionar y de bailar al ritmo del terreno de la pista, como tú tan bien lo sabes hacer.
    Lo que pasa es que tendrás que esperar a la siguiente temporada porque estoy entregado a la lectura para aprender cosas y creo que cuando termine de tanto tomo,estaremos fuera del tiempo de nieve en las pistas.
    Bueno,pues ya sabes...Adiós

    ResponderEliminar
  7. Sor Dina-Vete y las demás27 de febrero de 2013 a las 14:37

    Nosotras estamos en la semana de la nieve.A Sor Na se de da de fabula el trineo, coge a unos niños y los ata delante para que la tiren por las cuestas.Sor Ag Edad no aprecia suficiente la comida pirenaica y siempre está dando arcadas, y yo rogando para que vuestro blog sea un exito. Desde Baqueria Beret con cariño Las monjitas del convento.

    ResponderEliminar