Conocí a una
familia muy numerosa, que tenían una tía que era soleta. Por lo que allí se
hablaba, era un poco pejiguera, pesada pero yo creo que de alguna forma la
querían.
Una de las hijas
era amiga mía. Me comentaba que en varias ocasiones la había tenido que llevar
al hospital por que se ponía malita. Creo que en una de esas, después de estar
tres días en la UCI, haciéndola
pruebas de todo tipo y sin encontrar lo que la pasaba, llego la madre de mi
amiga, se acerco al médico y le dijo “ mi hermana algunas veces bebe un poco y
le sienta mal", por lo cual le dieron el alta inmediatamente.
Los sobrinos
estaban preocupados por el futuro de su tía, pero según me he ido enterando,
estuvo algunas veces mas hospitalizada, hasta que al final tuvo un ictus , por
lo que tomaron la decisión consentida por ella de entrar en una residencia. Allí
ella estuvo bien atendida.
Pasaron unos meses
y falleció.
Para unos sobrinos
fue triste y para otros no tanto, dependiendo siempre del trato que ella
hubiera tendido o querido tener con ellos.
Fue una mujer que
pasó por la vida sin pena ni gloria, eso si VIVIÓ COMO QUISO.
¿ella dijo que vivía como quería? Hay veces que se vive como se puede.
ResponderEliminarMe acuerdo ahora más de ella que cuando vivía.¿Por que será?.Al final nos ayudo a todos. Gracias J.
ResponderEliminarCreo que en todas las familias existe la tía soltera, hermana del padre o madre; y de las que hay de varias clases: egoísta, hospitalaria, bonachona, cómplice, testaruda, rara, caprichosa, malhumorada, divertida, ingenua............., da igual como sea, es tu tía, la que viene a comer a casa los domingos y trae pasteles; cuando a pasado su vida, es mayor y esta sola, puede que tenga sobrinos que se ocupen de ella, o puede que no, tb dependerá de lo que ella haya sembrado.... así se portaran. Pues me parece estupendo este homenaje a esas tías que existen en casi todas las familias.
ResponderEliminarYo tambien la recuerdo. Nos queria a todos mucho. Y la recuerdo en un viaje que hice con ella al Valencia. Solo tardamos 12 horas. ERA UNICA
ResponderEliminarIn memorian: conozco a una persona con cierto complejo de Diogenes modificado hacia el solo "guardar recuerdos". Conserva cantidad de objetos y enseres que otros desechan porque les estorban, ocupan mucho, o ... simplemente porque no son modernos.
ResponderEliminarEsta persona heredó un órgano de la susodicha tía soltera, y como cada cosa que guarda en su casa, cada vez que lo mira o, incluso, se sienta a tocarlo, se acuerda de ella.
Oye, ¿Qué órgano de la tía guarda esa persona?,Yo creía que la habíamos incinerado entera!
Eliminar¡Qué coincidencia!, por lo que cuentas,yo tengo un amigo que debe ser de la familia numerosa sobrina de aquella Sra.:
ResponderEliminarA mí me ha contado que quiso mucho a su tía soltera y ella les demostró correspondencia.
Recuerda nitidamente los tiempos de su niñez y su relación entonces con su joven tía: En Santa Engracia, cuando ella disfrutaba de sus sobrinos y éstos de ella con aquellos espléndidos desayunos en la cocina en los que les preparaba, con tanto cariño, tazones grandes de Cola-Cao y una fuente grande repleta de finas tostadas doradas untadas de mantequilla; su Conejillo de Indias que sólo a ella le hablaba; su ranita de S. Antón, que creían que estaba dormida y llevaba casi un año muerta y seca en la escalera del tiempo; los montones de tebeos que guardaba en su casa para que los leyeran allí, y los cajones de soldados de plomo para que sus sobrinos jugaran; y el acompañarla a la compra, donde presumía de sobrinos y siempre les compraba figuritas de azúcar; y les llevaba al cine; Un veraneo en Denia de niño con descubrimientos increíbles; su destreza en la caza de ranas; su puntería con la escopeta de perdigones. .. Dice el amigo que era una joven muy alegre y no la importaba, sino al contrario, dedicarse a sus sobrinos.
A ella le hubiera gustado haberse casado y tener hijos. Y de haber sido así, y poderlos elegir, con los ojos cerrados hubiera optado por los mismos que los de su hermana mayor, la Reinona.
Pero no fue así. En épocas no muy lejanas no había solteras en las familias, porque para eso estaban los conventos. Pero Juli no era de entonces, y no tuvo suerte, ¿o sí ?. El caso es que, a su pesar, se quedó sin casar.
Pasó el tiempo, y aquellos sobrinos, como es natural, se casaron y fundaron sus correspondientes familias, sus vidas y sus problemas. Y Juli se quedó con su soledad a solas, salvo, claro está, sus reencuentros con su parentela colateral en celebraciones familiares. Anualmente, por Navidad, sus sobrinos la felicitaban con una canción dedicada y creo que sentida. Mas las soledades prolongadas nunca fueron buenas, por lo que es fácil buscar la compañía de un trago y, en propio homenaje, organizarte para ti una fiesta con boquerones en vinagre, unos callos, buena fabada , dulces y bombones de licor, aunque lo tengas prohibido por el Doctor, porque la vida en soledad no es vida y el recorrido de ésta estaba cumplido en su mayor parte.
Mi amigo la quiso mucho, y se emociona con su recuerdo, y yo le digo:"¡Eres un tonto, te emocionas por cualquier cosa!” y me responde-“Tienes razón, pero es que me superan los recuerdos del cariño que he recibido y no los sé borrar”.
Todos aspiramos a vivir con más gloria que pena. Pero es verdad que cada cual recoge lo que siembra.
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