La conocía bien. Cuando me miraba de
aquella manera relajada, tan íntima, yo ardía. Ella me miraba, soñadora,
rodeándome con sus manos. Sabía que notaba mi calor y que sensualmente
retrasaba el momento de tocarme con sus labios.
Primero acercaba su cara y me olía. Yo la
veía hacer y me deshacía en volutas de placer, esperando el momento en que me
rozara con sus labios, entonces yo podría entrar en ella y repartir mi calor
por todo su cuerpo.
Nunca me decepcionaba. Cuando terminábamos,
estiraba las piernas con placer y decía bajito: “Mmm,…el té, ¡qué placer!”
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| Foto |

Que bueno el té calentito y siempre relajante.
ResponderEliminarLo siento,el gato de la fotografía está muerto.¿Le diste té u otra pócima?
ResponderEliminarSeguí de cerca la situación descrita y siguió diciendo: "...y quedó relajada en el sillón... al punto de dormir.¡He conseguido mi efecto!-Me dije.
ResponderEliminarMas al poco tiempo, !un terremoto me sacudía!. Mi invitada se levantó con urgencia. Con su ser me llevó al cuarto de baño.¡Ingrata, te recreaste conmigo y enseguida me expulsas!"
uhmmmm, si que placer¡¡¡¡¡
ResponderEliminar¿estaba caliente? ¿tibia?.
ResponderEliminarCuando mi gatita tiene frio se acerca sigilosa, eso cree ella, porque me pisa el bazo, el riñon, las costillas... Menos mal que no es un tigre y pesa poco, entonces se acurruca delante de mi , haciendose hueco en mi estomago y se pone a ronronear..... Me encanta. Y pienso ¿y si ronroneo yo?
Eso no lo hace tu insipido te
El gato se ha tomado el té, y se ha quedado totalmente relajado, ¿no dicen que el té excita?
ResponderEliminarJoe que susto, menos mal que se trata de un gato.
ResponderEliminarNo se trata de un gato, se trata del té que que es quien narra. ¿O no? El gato muerto sólo está en la fotografía que adorna en la ventana. Este blog es así de rarito, escriben hasta cosas, ideas, o,ya veis, líquidos.
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