jueves, 26 de septiembre de 2013

Secretos

Esta es la historia de un hombre muy singular.

Todo comenzó con una noche mágica, una noche de secretos entre su madre y su padre.

Estaban contemplando la luna y las estrellas, mientras se contaban secretos, y entre secreto y secreto le concibieron.

Era un niño tranquilo, alegre y poco comilón.

Cuando tuvo doce años le contaron un secreto y prometió no desvelárselo a nadie, se lo tragó.

Le gustaba escuchar a sus amigos, era de fiar, le contaban los problemas y los secretos, él se los tragaba y nunca jamás contó ninguno.

Fue creciendo, tenía mil amigos, no daba abasto, y aunque no comía mucho engordaba.

Tenía épocas en las que adelgazaba y coincidían con el hecho de que un amigo había desvelado algún secreto que le había contado y él se había tragado.

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No podía continuar así, seguía engordando, pero no podía contarlos, no quería escucharlos y a la vez le era imposible no ser el confidente de los amigos.

Los médicos le aconsejaban que adelgazase, le ponían dietas que él seguía, pasaba hambre, no servían para nada, seguía engordando.

Los psicólogos le recomendaron decir no a sus amigos, cosa que él era incapaz, y también viajar solo.

Se fue de viaje durante meses en varias ocasiones, pero regresaba y todo continuaba como siempre, le habían contado los secretos otros amigos que se había hecho durante el viaje.


Una tarde estaba solo cosiendo un botón a una chaqueta, cuando se pinchó en el dedo y en lugar de sangre, salió un secreto detrás de otro. Las paredes blancas de la habitación quedaron estampadas de secretos, no cabían y se amontonaban las palabras unas encima de otras, fueron tantos secretos los que salieron por esa herida, que cuando llegó un amigo a buscarle no le encontró, se había esfumado con los secretos.

4 comentarios:

  1. Tengo un montón de secretos míos, me gustaría contarlos porque me pesan un vida, ya no podré deshacerme de ellos, la persona que los guardaba se ha esfumado, ¡una pena!

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  2. Los secretos acaban siendo la historia de ficción de quien los guarda, para que los va a contar si le van a tomar por un manipulador informativo o, en el peor de los casos, por un mentiroso. Al final no deja de ser más que el punto de vista de una historia contada por otro
    Saludos de un cronista cuentista

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  3. Yo no tengo secretos, ni mios ni de nadie. Si alguien me cuenta una confidencia la olvido, porque de que vale si no puedes hacer comentarios jocosos, lacrimogenos, o sarcasticos con el resto de las personas que le conocen.......

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