Hacía un calor sofocante. Me pareció que el restaurante
tenía buen ambiente y seguramente aire acondicionado. Entré y busqué un sitio
algo apartado, donde no hubiera niños gritones con madres atacadas.
Me senté frente al ventanal que daba al parque, ahora vacío por el calor, donde había una fuente
enorme con pajarillos sedientos lavándose y bebiendo.
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| paule ka |
Mientras el camarero me traía la ensalada que había pedido
me dedique a observarlos.
Ella se parecía a Diane Keaton. Con un corte de pelo
impecable, gafas de montura de concha, pendientes de perlas, una blusa color
marfil y el pantalón color tostado con un cinturón ancho. Los zapatos no los
podía ver desde mi posición, pero apostaría que eran planos y por supuesto marrones a juego con el bolso.
El canoso, bronceado, con gafas, se podría decir que
atractivo. Vestía polo Lacoste rosa palo y un pantalón azul marino. Tampoco le
podía ver los zapatos, que con seguridad eran mocasines.
Mientras comía los observaba sin que ellos se dieran cuenta.
Pidieron el menú y vino.
Hablaban bajito por lo que no podía saber de qué iba
la conversación, pero se notaba entre ellos una confianza y complicidad que
solo los años son capaces de conseguir. En un momento determinado el comentó
algo y ella le miró con severidad. El se empezó a reír y su risa llenó de
alegría el restaurante. Ella cada vez mas furiosa le dijo algo que hizo que el
pusiera las manos juntas en señal de perdón y siguió sonriendo tan tranquilo.
Durante el resto de la comida su conversación fue fluida, pero no conseguí
saber de que hablaban.
Yo por mi parte había terminado de comer, pedí la cuenta al
camarero, pague y me levanté.
Estiré mis pantalones
tostados, metiendo mi blusa de seda marfil por dentro del pantalón y me coloqué
el cinturón. Cogí mi bolso marrón, el último regalo que me había hecho mi gran
amor hacia seis años y me di la vuelta. Ahora les vería de frente.
Pero al girarme vi
que la mesa estaba desocupada.

Pero si el hombre es mi padre!!!!
ResponderEliminar¡Menudo bolso, ya la podía querer mucho!
ResponderEliminarUn relato muy bonito, me ha encantado.
¡Qué alegría volveros a leer!
La quería un montón. Se había paseado por Serrano buscando un bolso acorde con su personalidad y también encontró los zapatos a juego , que era los que llevaba en ese momento. No diré la tienda para no hacer publicidad.
EliminarLa homenajeada se convirtió en todas las fuerzas vivas del pueblo, la alcaldesa, la concejal de cultura, urbanismo y fiestas y festejos populares, y la sacerdotisa que ofició frente al templo y bajo el árbol milenario.
ResponderEliminarSaludos de un cronista de Conquezuela
creo que te has equivocado de dia. La pareja estaba en un restaurante afamado de NY de gente muy exclusiva y esa comida campestre en un pueblo perdido reunió a una familia de no foráneos que se llevaron la tartera vacía, el mantel y las mesas al concluir. Todos o casi todos llevaron taper por si sobraba algo, pero no quedo no la sombra de la ensaladilla.
EliminarLos zapatos de él eran unos náuticos azul marino, y los de ella unas sandalias preciosas y seguramente de marca.
ResponderEliminarLa pareja se fue cuando usted saco la calculadora para comprobar que la suma de su cuenta estaba bien.
Perdona ,pero cuando yo me di la vuelta ellos se habian ido y tu estabas despotricando porque no te habían dejado propina.
EliminarQue bolso mas bonito, me imagino que acorde con su dueña, esa señora estupenda que aunque enfadada por el comentario de él, enamorada en el recuerdo, si que estaban solo había que verlos alejarse.....
ResponderEliminarLos vi, los vi.......ya os contare.
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