¡Ya está aquí Mayo!
¡¡¡¡Jajaja!!!
-Sigue contándome Alfredo que es muy divertido.
Narraba los hechos con una gracia especial. Ya me gustaría a mi trasmitirlo por escrito con la mitad de desparpajo de como lo hace él.
-Pues cuando eramos novios, habitualmente los viernes cenábamos en su casa. En principio no me gustaba el pescado, pero allí guardaban la vigilia. Consistía en un pescado de impresionante calidad que podía ser: gallo, lenguado de ración, pescadilla o merluza de pincho. Según mercado. Acompañado con una ensalada y algún tipo de queso.
Creo que no fui yo quien conquisto a Teresa, sino que mi suegra me conquistó a mi.
En mi vida había comido ese pescado, y frito como en ningún sitio.
También tenían la costumbre de acudir al cementerio los aniversarios del fallecimiento de los seres más allegados, y los días cercanos al 1 de noviembre (día de todos los Santos).
Echábamos la tarde, se barría los alrededores de la lápida, se pasaba una bayeta a la misma y se colocaban flores frescas. Bueno, se terminaba con una merienda en cualquier cafetería.
Eso en mi casa nunca lo conocí.
Y para colmo, en los cumpleaños de los mayores se invitaba a toda la familia a comer o cenar a algún restaurante con nombre conocido.
Me encantaba ir.
También es verdad que a la hora de pagar miraba para otro lado. No por hacerme el loco (nunca me hubieran dejado pagar) por que solo ver la cifra me mareaba.
Así que no supe de tanto lujo hasta que me ennovíé.
Ahora todo es diferente, ni mejor ni peor, diferente.
Y....¡¡Que me quiten lo bailao!!.
¿se caso con Teresa?
ResponderEliminar¿Seguís barriendo la lapida? Necesito una limpieza de unas cuantas. ¿Qué cobráis?
ResponderEliminarSi es así, contéstame, ya me dirás como ponerme en contacto contigo.
impaciente, en breve nos lo cotará
ResponderEliminarMe encantan esas curiosidades. ¿Nos puedes contar más?
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