martes, 18 de marzo de 2014

Afganistán

Estaba preparando unas Jornadas de Fisioterapia para el Hospital. Tenía dispuestas tres mesas para fisioterapia con ponentes muy buenos  y me faltaba una para completar el programa.

-¿Por qué no hacemos una de “Fisioterapia y Fuerzas Armadas”? , me insinuó mi compañero en ese proyecto.

Me encantó la idea. Seria original y novedoso ya que no hay más hospital que el nuestro con personal en misiones humanitarias de esas características y nunca había habido mesas de ponentes exponiendo ese tema en ningún congreso ni jornada  de fisioterapia.

Me ilusioné y empecé a cavilar posibles comunicadores. Por supuesto nuestro querido jefe de servicio sería uno de ellos, pero me faltaban dos.

Fui a hablar con Astudillo, un comandante de infantería, gran deportista maratoniano y que había estado en varias ocasiones de misión en Afganistán.

-Gracias Paloma, estaré encantado de participar, ya sabes que tengo un gran respeto por vuestra profesión  y gracias a ti estoy donde estoy.

Recordé que hacía años se lesionó cuando empezó a correr y vino a buscar mi ayuda. No lo olvida.

-Me han dicho que en Afganistán hay un fisioterapeuta, ¿le conoces?- le pregunté
-No coincidí con él, pero se dé un enfermero militar que es amigo suyo. –Me dio su nombre y me fui a buscarle.

Estaba en la consulta de trauma, es un hombre guapo y muy agradable que al verme me dijo:

-¿Qué necesitas Paloma?

También había sido paciente mío y me manda de vez en cuando algún amigo para que le eche un vistazo.

Le conté lo que andaba buscando.

-Dame tu correo y teléfono. Ahora no está en Afganistán, está en Francia, pero seguro que estará encantado en participar en esas Jornadas. Le llamare y le diré que se ponga en contacto contigo. Ciertamente hacia allí una labor inestimable. Las mochilas, botas, caminatas, tensión y un largo etcétera hacía estragos en nosotros y el solucionaba nuestros problemas.

-¿No está allí? ¿Por qué?

-No sé.  Pero ahora no hay ningún fisio. ¿Te gustaría ir a ti? Te advierto que es una experiencia increíble.

3 comentarios:

  1. ¿Pero todavía estás aquí?
    A mi algunas veces mis jefes me proponen cosas.
    ¿Quieres ir al almacén y traer una caja de vino? o ¿Quieres ir al Hiber a comprar lechugas de colores? ¡¡¡¡ No tiene color !!!

    ResponderEliminar
  2. ¡Qué emocionante! ¿Te vas a ir? ¿Me puedo ir contigo? Te haría la cama, la comida, la maleta, te llevaría el uniforme, la "attaché", y lo que necesites.

    ResponderEliminar
  3. Que emocionante, es algo bonito; y te va a ir????, menos mal que existe esto que se llama Internet y podremos seguir leyéndote.

    ResponderEliminar