Estaba preparando unas Jornadas de Fisioterapia para el
Hospital. Tenía dispuestas tres mesas para fisioterapia con ponentes muy
buenos y me faltaba una para completar
el programa.
-¿Por qué no hacemos una de “Fisioterapia y Fuerzas
Armadas”? , me insinuó mi compañero en ese proyecto.
Me encantó la idea. Seria original y novedoso ya que no hay
más hospital que el nuestro con personal en misiones humanitarias de esas
características y nunca había habido mesas de ponentes exponiendo ese tema en
ningún congreso ni jornada de
fisioterapia.
Me ilusioné y empecé a cavilar posibles comunicadores. Por
supuesto nuestro querido jefe de servicio sería uno de ellos, pero me faltaban
dos.
Fui a hablar con Astudillo, un comandante de infantería,
gran deportista maratoniano y que había estado en varias ocasiones de misión en
Afganistán.
-Gracias Paloma, estaré encantado de participar, ya sabes
que tengo un gran respeto por vuestra profesión
y gracias a ti estoy donde estoy.
Recordé que hacía años se lesionó cuando empezó a correr y
vino a buscar mi ayuda. No lo olvida.
-Me han dicho que en Afganistán hay un fisioterapeuta, ¿le
conoces?- le pregunté
-No coincidí con él, pero se dé un enfermero militar que es
amigo suyo. –Me dio su nombre y me fui a buscarle.
Estaba en la consulta de trauma, es un hombre guapo y muy
agradable que al verme me dijo:
-¿Qué necesitas Paloma?
También había sido paciente mío y me manda de vez en cuando
algún amigo para que le eche un vistazo.
Le conté lo que andaba buscando.
-Dame tu correo y teléfono. Ahora no está en Afganistán,
está en Francia, pero seguro que estará encantado en participar en esas
Jornadas. Le llamare y le diré que se ponga en contacto contigo. Ciertamente
hacia allí una labor inestimable. Las mochilas, botas, caminatas, tensión y un
largo etcétera hacía estragos en nosotros y el solucionaba nuestros problemas.
-¿No está allí? ¿Por qué?
-No sé. Pero ahora no
hay ningún fisio. ¿Te gustaría ir a ti?
Te advierto que es una experiencia increíble.

¿Pero todavía estás aquí?
ResponderEliminarA mi algunas veces mis jefes me proponen cosas.
¿Quieres ir al almacén y traer una caja de vino? o ¿Quieres ir al Hiber a comprar lechugas de colores? ¡¡¡¡ No tiene color !!!
¡Qué emocionante! ¿Te vas a ir? ¿Me puedo ir contigo? Te haría la cama, la comida, la maleta, te llevaría el uniforme, la "attaché", y lo que necesites.
ResponderEliminarQue emocionante, es algo bonito; y te va a ir????, menos mal que existe esto que se llama Internet y podremos seguir leyéndote.
ResponderEliminar