jueves, 31 de octubre de 2013

Un recuerdo

Subí al autobús, estaba lleno, me fui al final, allí había un asiento. Era uno de esos que van mirando en dirección contraria al trayecto.

Enfrente una señora y un caballero, a mi lado un anciano de más de 85 años, enjuto, con una gorra, ni se inmutó cuando me senté.

Observé que tenía entre las manos huesudas una receta de medicina partida en dos y en ella me pareció que escribía, si, escribía con letras de molde como esta escrito esta entrada, el bolígrafo de color rojo, pero con letras pequeñas, que mi vista no llegaban a leer.

Él seguía escribiendo, luego se puso a subrayarlo de sílaba en sílaba como si contase.

Después de varias paradas, abrió una carpeta que llevaba en las rodillas, tenía un montón de pedazos de papel escritas por un lado, levantó la mirada y dijo al de enfrente: “hay que aprovechar el papel”, y seguidamente revolvió entre ellos y escogió uno y le dijo a la misma persona: “ayer por la noche escribí un soneto, se lo voy a leer”, y tal cual lo dijo comenzó su lectura. Entonces descubrí por que subrayaba, para contar el número de las sílabas y la rima.

El tema era un  asesino que a la hora de morir se acuerda de su madre, por si no lo había entendido el señor, se lo explicó.

Cuando terminó, guardó el soneto y  volvió a escribir por donde lo había interrumpido, y así le dejé cuando llegó mi parada.

Por la calle me acordé de mi abuelo, ese que desde Denia me mandaba una postal con un dibujo hecho por él, ese que nos hacía señaladores para los libros y que cualquier trozo de papel lo utilizaba para dibujar.




¡Va por ti, ABUELO!

5 comentarios:

  1. La edad dorada de la creatividad, llena de contenido y de emoción contenida,
    la vuelta a la fantasia llena de razón, al final de un camino empieza otro, y así hasta el sin fin
    Saludos de un creador

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  2. Creo que soy familia de ese abuelo del que hablas. También yo le doy tres vueltas a las hojas para aprovecharlas. Cuando no has más que sacar, las utilizo para encender la chimenea

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  3. Impresionante anécdota y recuerdo. Que geniales eran. besitos

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  4. yo soy de esas desarrapadas que todo lo tira. No eciclo casi nada y comprendo que en este momento en el que nos encontramos deberia ser mas considerada con el medio ambiente. Pero hay una cosa que SIEMPRE hago: cortar los plasticos que sujetan las cocacolas.

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  5. Que entrañables los abuelos, su sabiduría poco la hemos sabido valorar, pero pasado el tiempo nos damos cuenta de su valía, y sabes con mi edad me encantaría hoy irme a tomas una cañita con ellos y charlar un rato, tiempos perdidos.

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