Subí al autobús, estaba lleno, me fui al final, allí había un
asiento. Era uno de esos que van mirando en dirección contraria al trayecto.
Enfrente una señora y un
caballero, a mi lado un anciano de más de 85 años, enjuto, con una gorra, ni se
inmutó cuando me senté.
Observé que tenía entre las manos
huesudas una receta de medicina partida en dos y en ella me pareció que
escribía, si, escribía con letras de molde como esta escrito esta entrada, el
bolígrafo de color rojo, pero con letras pequeñas, que mi vista no llegaban a
leer.
Él seguía escribiendo, luego se
puso a subrayarlo de sílaba en sílaba como si contase.
Después de varias paradas, abrió
una carpeta que llevaba en las rodillas, tenía un montón de pedazos de papel escritas
por un lado, levantó la mirada y dijo al de enfrente: “hay que aprovechar el papel”, y seguidamente revolvió entre ellos y
escogió uno y le dijo a la misma persona: “ayer
por la noche escribí un soneto, se lo voy a leer”, y tal cual lo dijo
comenzó su lectura. Entonces descubrí por que subrayaba, para contar el número
de las sílabas y la rima.
El tema era un asesino que a la hora de morir se acuerda de
su madre, por si no lo había entendido el señor, se lo explicó.
Cuando terminó, guardó el soneto
y volvió a escribir por donde lo había
interrumpido, y así le dejé cuando llegó mi parada.
Por la calle me acordé de mi
abuelo, ese que desde Denia me mandaba una postal con un dibujo hecho por él, ese
que nos hacía señaladores para los libros y que cualquier trozo de papel lo
utilizaba para dibujar.
¡Va por ti, ABUELO!
La edad dorada de la creatividad, llena de contenido y de emoción contenida,
ResponderEliminarla vuelta a la fantasia llena de razón, al final de un camino empieza otro, y así hasta el sin fin
Saludos de un creador
Creo que soy familia de ese abuelo del que hablas. También yo le doy tres vueltas a las hojas para aprovecharlas. Cuando no has más que sacar, las utilizo para encender la chimenea
ResponderEliminarImpresionante anécdota y recuerdo. Que geniales eran. besitos
ResponderEliminaryo soy de esas desarrapadas que todo lo tira. No eciclo casi nada y comprendo que en este momento en el que nos encontramos deberia ser mas considerada con el medio ambiente. Pero hay una cosa que SIEMPRE hago: cortar los plasticos que sujetan las cocacolas.
ResponderEliminarQue entrañables los abuelos, su sabiduría poco la hemos sabido valorar, pero pasado el tiempo nos damos cuenta de su valía, y sabes con mi edad me encantaría hoy irme a tomas una cañita con ellos y charlar un rato, tiempos perdidos.
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