Durante el tiempo en que he estado muda, he tenido visitas inesperadas en mi casa del pueblo.
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Un viernes, mientras leía sentada en mi supermesa, sentí que alguien me
miraba. Busqué a mi alrededor y descubrí a un ratón gris gordito que estaba
sentado en el soporte de la pantalla del ordenador, observándome muy
atentamente.
A mí no me dan miedo los ratones, y si son de campo, tampoco asquito. Di
una palmada en la mesa y dije “¡Pero bueno!” y se fue, pero no a su agujero,
sino que se escondió detrás del altavoz. Pensé “Este quiere ser mi amigo, pero
no me parece una mascota muy apropiada” y bajé a por una trampa, avisándole.
La coloqué a la salida del agujero y me bajé a cenar. Cuando subí vi lo
que me pareció un derrumbe en la entrada a su casa, pero fijándome bien era un
caramelo masticable con papel y todo, que se había llevado pero que no había
sabido meter bien y se había quedado encasquillado. Le di un golpecito con un
boli y entró.
El sábado cogí un caramelo y me di cuenta de que había otro pelado y
mordisqueado. ¡No venía por amistad, sino por interés! ¡Le gustaban los
caramelos masticables!..
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Por la tarde se asomó y ¡cayó en la trampa! Se había pillado solo el
hocico, y se movía para soltarse pero no podía. Me dio tanta pena que abrí la
trampa y él, al verse libre, no corrió a su agujero, sino que se sentó a
masajearse la nariz mientras me miraba como diciendo “¡Qué tía, lo que me ha
hecho!”. Yo le empujaba con el boli pero él estuvo un rato hasta que se marchó,
después de que le avisara de que iba a volver a poner la trampa.
Cayó esa noche y ¡menos mal! Porque al día siguiente, después de recoger
los caramelos de la mesa, cayeron ¡otros 4!.
Era interesado con los humanos, pero solidario con sus congéneres. Creo
que se estaba organizando un Tour de Navidad para ratones de Castilla-León.
Los ratones castellanos han perdido un gran amigo.


¡Cómo se nota que tienes gata y tu parcialidad ! Los que tenemos perro sentimos simpatía por los ratoncitos de campo y, desde luego, no acudimos a trampas trinconeras.
ResponderEliminarSi acabaste con el de la foto, debes saber que te cargaste a un hamster. ¡Cruel...!
Pues a mí en tus circunstancias (pueblo solitario, vecinos raritos, etc) no me importaria tener un amigo como este y si el de la foto se parece, pues encima guapetón. Lo de la trampa es una canallada, jiji
ResponderEliminarPor estos lares también los tengo. Son lirones caretos. De vez en cuando pongo trampas escondidas para que mis hijos no las vean. ¡¡¡¡ Se comieron todas las semillas de la siembra!!!.
ResponderEliminarPobrecito¡¡¡¡me da pena, la verdad es que no se lo que haría yo, por una parte después de mirarle a la cara, creo que seria incapaz de ponerle una trampa, pero por otra parte vivir con el ......
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