Acababa de llegar del trabajo cuando su hermano
desde el salón, la dijo
-Te ha llamado Eduardo.
-No sé quien es, le contestó.
-A dicho algo de Córdoba, continuó él.
Se quedó pensando un momento ¿quién podría ser?...no
tenía tiempo para ello, iba a salir a cenar con su pareja y ya llegaba tarde.
Después de darse una ducha rápida, se vistió, y
salió para el restaurante donde había quedado.
Iba vestida con un vestido azul azafata, los
zapatos haciendo juego, y un bolso blanco. Era verano, y ese día cumplía los
28.
Trabajaba en un taller de bisutería desde hacia
ya bastante tiempo, seis o siete años, así que era totalmente independiente,
aunque vivía en casa de su madre, hacia lo que quería, salía y entraba a su
antojo.
Llegó y él la estaba esperando con un ramo de
flores. La abrazó con cariño y la felicitó.
Pidió cada uno su cena, y al terminar un músico
de acercó y cantó para ella. Estaba emocionada.
Jaime, así se llamaba el chico, la regaló una
cajita y al abrirlo, vio una sortija de compromiso.
-¿Te quieres casar conmigo?
Eso si que no se lo esperaba. Dudó durante unos
minutos, no era cuestión de responder que si por que si, ella aún no se lo
había planteado.
-Tengo que pensarlo, respondió.
-Llevamos mucho tiempo saliendo, y nunca sacas
el tema, creí que te gustaría que te diera una sorpresa.
-Pienso que lo tendríamos que hablar más
despacio. Sabes que mi hermano se va a ir a Estados Unidos, y mi madre se va a
quedar sola. Tengo que pensar.
Jaime puso una mueca y cambió de tema, Sonsoles
era cabezota y la tendría que convencer, pero ahora no era el momento.
Tomaron café y se fueron a bailar, como hacían
una vez al mes.
(Continuará)

Puedo imaginar en una de las resoluciones que puede pasar, pero prefiero que.....¡¡¡¡Cuando llegará el jueves que viene para salir de dudas!!!!
ResponderEliminarQue pasara???, hay que esperar al Jueves, que largo se va a hacer.
ResponderEliminar¡Qué interesante se va a casar y no nos dices nada!
ResponderEliminar