martes, 14 de enero de 2014

La enamorada

Se levanto nerviosa, hoy era un día especial. Era el día que esperaba cada semana ...el martes.

Su madre la miraba preocupada, no entendía que cada martes su hija se levantara inquieta.

Después de arreglarse con lo mejor que tenía se miró al espejo. las medias tenían un agujerillo, pero no se veía, la falda tenia un poco de culera, no en vano la tenía desde hacía ocho años, el jersey era casi nuevo, se lo compró hacia dos años y estaba limpio, se había lavado el pelo y aunque aparecían algunas canas, no estaba mal.

-Donde va la Señoritinga?

-De compras madre.

-Te gastas todo el sueldo en ropas, así luego no llegamos a fin de mes.
-No exageres, madre, llegamos, mal pero llegamos.

La madre tenía cataratas y afortunadamente no se daba cuenta de nada. Metió en una bolsa unos pantalones y unos pañuelos y dándola un beso se fue a la calle.

Foto
No soportaba el olor del metro. Pescado, rancio, mugre, tabaco, perfumes pachulis y otros aromas la acompañaron durante trece estaciones. Se bajó en su destino y despacio se dirigió a su cita.

Se apostó en la esquina de Serrano con Jorge Juan y esperó.

A la media hora apareció el Audi. Contuvo la respiración. Allí estaba EL. Que guapo estaba hoy...bueno, siempre lo estaba.

EL se bajo del coche y se metió en la tienda. Esperaría. Hacía frío.

Pasado un rato largo EL salió de la tienda, se metió en el coche. y se fue.

Ella desanduvo el camino y se dirigió despacio a su casa. No notaba los olores. Ya no la importaba.

-Que  has comprado hija? Había muchas rebajas?

Poca cosa, madre, unos pantalones y un par de pañuelos.

Quizás el martes que viene....

2 comentarios:

  1. ¿Pero bueno qué pasa ésta semana, nadie va a terminar lo escrito?

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  2. Una que pasaba por allí23 de enero de 2014 a las 17:46

    ¡Pobre chica! ¿No esta por ahí la tía esa que su madre tenía y no solo derrochaba? ¿no la podía dar algún traje usado dos veces?

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