Tenía que conquistarla, la veía distraída últimamente, sobre
todo desde que la pidió que se casara con ella.
Había hablado con sus padres y ellos estaban encantados. Al
principio de empezar a salir con ella no les parecía bien, no entendían que una
chica tuviera un trabajo “tan artesano” y deseaban para su hijo algo especial,
muy especial, pero cuando vieron que era feliz la empezaron a querer y ahora
esperaban que se casaran lo antes posible. Y llegado el momento ella parecía
que no tenía prisa.
Decidió ir a la boutique donde ella un día se había prendado
de un bolso.
-Es carísimo, dijo ella en el momento en que lo vio.
-Pues sí, ni que fuera de piel de estrella. –le había
contestado él en ese momento. Pero ella había puesto una carita…..
Decidió comprárselo, quizás con ese detalle ella
reaccionaria y le diría que si se casaría con él.
Entró en la boutique donde un obsequioso encargado se le
acercó solicito.
-Quisiera un bolso que había en el escaparate hace unos días
y ahora no veo.
-¿Color azul, con nuestro logo a la izquierda y bandolera
ancha ribeteada de piel de tortuga?
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-Creo que sí, aunque me pareció que era verde.
-Es que la luz del escaparate distorsiona los tonos, pero
sí, es azul-verdoso. Solo hay uno, ya sabe usted y si no lo sabe se lo digo, es
un modelo único.
-Ya, me hago cargo… el precio parece indicarlo.
El encargado le miro con cara de disgusto, como si de pronto
oliera mal y se dirigió a una de
las empleadas que parecía una modelo.
-El bolso… azul-verdoso.
La modelo-empleada le miro indicándole con un gesto a un
joven que sostenía el bolso con detenimiento.
-Precioso. Me lo llevo. ¿Lo pueden enviar mañana? Es que no
soy de Madrid y me tengo que ir esta tarde. Es una sorpresa.
-Sí señor, mañana a la hora que usted me diga. Deme la
dirección. ¿Envía tarjeta?
-Sí, bueno no, deme una tarjeta de la boutique.
La dependienta-modelo le extendió una tarjeta y el
escribió:
Volvamos a
encontrarnos. E.

¿Cuanto dices que le costó el bolso?
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